El Dorado nunca fue una ciudad
Las expediciones españolas pasaron dos siglos buscando un reino de oro que nunca existió. Lo que los muiscas tenían de verdad era una laguna, una ceremonia y un cacique cubierto de oro. Esa parte sí era cierta.
Historias sobre los símbolos que fundimos, los pueblos que los hicieron primero, y qué vale la pena llevarse de verdad de Panamá.
Las expediciones españolas pasaron dos siglos buscando un reino de oro que nunca existió. Lo que los muiscas tenían de verdad era una laguna, una ceremonia y un cacique cubierto de oro. Esa parte sí era cierta.
Una rana, una espiral, una media luna de oro. Nada de eso era decoración. Funcionaba más como vocabulario, puesto encima en lugar de dicho en voz alta.
El canal se lleva todas las postales. Esto es lo que de verdad vale la pena llevarse a casa, y lo que conviene dejar en el estante.
Está en los billetes de lotería, en los amuletos y en el calendario nacional. Lo que nadie menciona es que la rana de verdad no se ve en libertad desde hace más de una década.