Qué llevarte de Panamá (que no sea un imán de nevera)

Vista desde arriba: un textil con figuras geométricas, un puñado de granos de café, un sombrero de fibra tejida y dijes de oro en cordones de cuero

Entra en casi cualquier tienda de souvenirs de la Ciudad de Panamá y verás la misma docena de cosas repetidas. Aquí viene la parte incómoda: la mayoría no se hizo ni cerca de aquí. Vale la pena saber qué tiene raíces reales en este país, hecho por gente que lo sigue haciendo hoy, y no para el catálogo de una fábrica.

Molas

Son paneles de tela cosidos a mano por mujeres gunas de las islas de Guna Yala, frente a la costa caribeña. Se cortan capas de tela de colores y se vuelven a coser sobre sí mismas, así que el dibujo sale de lo que se quitó y no de lo que se añadió encima. Es lo contrario del bordado, si quieres la versión corta.

Una de verdad lleva semanas. Si encuentras una a tres dólares, está impresa, no cosida. Dale la vuelta. La costura del reverso no miente, aunque el vendedor sí.

Café geisha de Boquete

Cultivado en las tierras altas de Chiriquí, el café geisha ha roto récords mundiales de precio en subasta más de una vez. Suena a marketing hasta que lo pruebas. Viene de un puñado pequeño de fincas en las laderas de Boquete, y no necesita la publicidad. Se la gana.

Arete de gota con grano de café en oro sobre cadena fina
El café de Boquete es lo bastante famoso como para que los orfebres de aquí fundan el grano mismo.

Cómpralo en grano, nunca molido, y revisa el año de cosecha en la bolsa. Los tostadores que saben lo que hacen siempre lo imprimen.

Sombreros panamá, con un asterisco grande

Son ecuatorianos. El nombre se quedó porque se embarcaban por Panamá mientras se construía el canal y los trabajadores los usaban, así que la geografía le ganó al origen real. Panamá sí tiene su propio sombrero, el sombrero pintao, tejido en la península de Azuero y reconocido por la UNESCO. Ese es el que de verdad es de aquí, y casi nadie lo pide por su nombre.

Pregunta qué representa la pieza. Si nadie en la tienda sabe responder, esa ya es tu respuesta.

Joyería precolombina

Esta es la única categoría donde el istmo no tiene competencia. Los orfebres del Gran Coclé, los diquís de Costa Rica, y los zenúes y taironas de Colombia hicieron piezas que los museos del mundo todavía se disputan.

Collar de amatista, citrino y ojo de tigre con un dije de espiral en oro
Piedra en bruto junto a oro trabajado. Es una combinación antigua, y sigue siendo la imagen más reconocible del istmo.

Lo que se hace hoy repite esos mismos símbolos: la rana dorada, la espiral de la greca, la nariguera semilunar. La pregunta que importa es si el símbolo sobrevivió intacto y bien explicado, o si lo limaron hasta convertirlo en una forma tribal genérica que una máquina en otro país podría haber estampado igual de fácil.

Pregunta qué representa la pieza. Si nadie sabe decírtelo, déjala. No por ser difícil, simplemente porque mereces una respuesta real.

Qué evitar por completo

Cualquier cosa vendida como pieza precolombina auténtica. Los objetos arqueológicos reales no pueden salir legalmente de Panamá, y exportarlos es un delito. Así que lo que te ofrecen como antiguo es una réplica o un problema que no quieres cargar en la aduana.

Una réplica vendida honestamente como réplica es algo perfectamente bueno para llevarte a casa. Es la palabra auténtica pegada a ella la que debería hacerte devolverla al estante.

La pieza

El grano de café, arete colgante

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